LÁMPARAS DE NERNST

Las lámparas de Nernst, son una forma primitiva y previa de las bombillas incandescentes (creadas, popularizadas y comercializadas por Joseph SwanThomas Edison), desarrolladas en 1897 por el físico y químico pruso Walther Hermann Nernst, y comercializadas por el estadounidense George Westinghouse a partir de 1901. Estas bombillas se caracterizaban por el uso como elemento conductor de una varilla cerámica de óxido de circonio estabilizado con itrio. Este material no conduce la electricidad a temperatura ambiente, por lo que se necesitaba para llevarlo a la incandescencia filamentos calentadores de platino, dispuestos en espirales alrededor de la varilla. Además, debido a que el conductor no se oxida al encontrarse expuesto al aire, se podían utilizar sin necesidad de estar protegidos por vacío o gases inertes, aunque sí que se empleaba igualmente en ellas un bulbo de vidrio para una óptima conservación del calor. Al igual que muchas otras bombillas antiguas, requerían de un balasto para su correcto funcionamiento.



Estas lámparas fueron comercializadas durante unos pocos años, debido a que eran el doble de eficientes que las incandescentes de filamento de carbono de la época y emitían una luz más natural. A mayores, fueron aplicadas también a otras invenciones como los primeros faxes a larga distancia, las lámparas de hendidura en oftamología y distintos proyectores y microscopios. Sin embargo, en pocos años fueron reemplazadas por las bombillas incandescentes de filamento de tungsteno, éstas sí que más eficientes que las lámparas Nernst, y su uso decayó rápidamente. Una aplicación de esta tecnología, los emisores de Nernst, fueron empleados durante años en distintos dispositivos de espectroscopía infrarroja, pero con el paso del tiempo también han quedado obsoletos.